lunes, 30 de marzo de 2009

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Retirada de Kosovo


 
Kosovo
ZAPATERO SE LA ENVAINA 
 
 
En su día, el régimen juancarlista al completo tomó partido a favor de la voladura en pedazos de Yugoslavia, azuzada por Alemania y el Vaticano y ejecutada finalmente por la OTAN. El psocialista Solana, Secretario General de la OTAN, ordenó los bombardeos devastadores sobre Belgrado. A continuación, el PSOE se opuso a los ya débiles esfuerzos de Serbia para contener una insurrección separatista en una de sus provincias históricas, Kosovo. Todo ello favoreció que los terroristas kosovares impusieran por las bravas la independencia de ese enclave. En ese momento, el PSOE  y el PP estuvieron de acuerdo en que España no debía reconocer al nuevo Estado, como tampoco lo reconoció la ONU. Pero de esto ha pasado más de un año. En este tiempo, nuestros soldados se han dedicado a garantizar un "status quo" que España consideraba ilegítimo; han oficiado como gendarmes del terror kosovar, impunemente lanzado a expulsar a la minoría serbia. Y esta situación ha dado argumentos a los nacionalismos antiespañoles para reafirmarse en sus aspiraciones secesionistas. Pero he aquí que el miércoles 18 de marzo, Zapatero se levantó inspirado y cursó la orden de retirada de nuestros soldados de Kosovo. Ni Moratinos, ni el embajador en EEUU, Dezcallar, se enteraron de nada;  Sanz Roldán y Bernardino León, tampoco. La orden fue impartida para cumplimiento directo por la mariscala de campo Chacón - capitán, ordene firmes - para que la comunicase a nuestras tropas. “Nos vamos a casa”.
 
Hay que descartar que el apóstol de la alianza de civilizaciones haya caído en la cuenta de lo insostenible que resultaba permanecer en Kosovo como guardia de la porra de la construcción de un nuevo Estado musulmán en Europa. ¿Qué ha movido la improvisación de Zapatero? Poco nos importa; pero si pretendía repetir un golpe de efecto como el de Iraq, sus cálculos le han fallado. Ha topado con el hecho de que, diga lo que diga la ONU,  tanto Obama como la Unión Europea, empezando por Francia, están a favor del Estado kosovar independiente. Esta cuestión de fondo, y no el olvido de los protocolos diplomáticos o el puenteo del escalafón otánico,  es la que ha enfurecido a los aliados. A la vista de la  “decepción” de Obama,  Zapatero se ha visto obligado a poner la marcha atrás. Ha tenido que aplazar, escalonar y coordinar bajo mando otánico la salida de tropas españolas de Kosovo y, además, los USA le han arrancado el compromiso de una  “colaboración  más intensa" en Afganistán.
 
Salvo pronunciamientos individuales, la toma de posición del PP contra la “espantada de Zapatero en Kosovo, que ha desairado a los aliados”, es la que cabía esperar de un partido que se proclama nacional español, pero que realmente es nacionalista yanqui.
 
El Partido Nacional Republicano reitera su demanda de retirada inmediata de todas nuestras tropas de Kosovo y del resto de los Balcanes, así como de Afganistán y Líbano. ¡Basta ya de utilizar a nuestras fuerzas armadas para misiones ajenas a los intereses nacionales de España! ¡Basta ya de disfrazarlas de ONG y de guardias de paz en medio de conflictos que no hemos provocado! 
 
La misión de nuestros ejércitos es la guerra, pero nuestra guerra, no la de otros, y para ella deben prepararse. Por ejemplo, frente a las asechanzas del sátrapa de Marruecos sobre Ceuta, Melilla y las Canarias. Por ejemplo, frente a cualquier intento de golpe de fuerza separatista contra España. 
 
Kosovo ha dejado muy claro que en la lamentable Europa del siglo XXI cabe la posibilidad de segregaciones separatistas para la creación de micro-Estados lingüísticos, raciales o religiosos.
 
 
Marzo 2009
 

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